Estaba intentando, como hace ya un par de días, armar el cubo rubik que me compré. En un momento quise cambiar de lugar una ficha y en vez de hacerlo deshize lo que había logrado en los movimientos anteriores. Mi hermano de 12 me mira y se da la siguiente conversación: Él: No será que el cubo tiene algún problema o vino defectuoso?
Yo: No, es imposible, lo compré armado.
Él: Cómo armado?
Yo: Claro, resuelto, con una cara de cada color.
Él: Y no te convenía dejarlo así?
Yo: (Risas) La gracia es armarlo!
Me sentí como el tipo que sube la piedra a la montaña y la deja caer, para volver a subirla otra vez.
Claro que resuelvo el cubo con mucho gusto, porque es un desafío para mi lógica, pero aún así me impactó la simpleza de su planteo.
Me hizo acordar a esto