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jueves, agosto 07, 2008

La delgada línea roja

Hay ciertos límites que uno no debe sobrepasar, ya sea por acuerdos preestablecidos, por conveniencia físico-psíquica, o por cualquier otra razón. El encasillamiento que tantas veces deseamos destruir para andar libremente también puede resultarnos útil, aunque sea simplemente para conservar nuestro orgullo. De este modo, la mayoría de las mujeres no invita a un hombre a su departamento en la primera cita para mostrarle su colección de estampillas, ni los hombres nos abalanzamos sobre ellas cual fieras poseídas por su instinto reproductor.
Tal vez algunos los llamen
códigos, pero en mi opinión no son más que límites. Límites que pueden doblegarse, pero solo con acuerdo de las dos partes. Límites como la línea de cal que indica el área de juego. Límites pequeños, victoriosos, necesarios, urgentes.
Éste último fin de semana apelé a toda mi fuerza de voluntad para no traspasar uno de éstos límites. Como yo lo veo, es una delgada cornisa sobre la que caminé los últimos meses, haciendo equilibrio para no caer, para mantenerme allá arriba. La más inestable es mi autoestima, a la que tuve que amarrar fuertemente a mi, pues ninguna de mis personalidades soportaría su agobiante caída. Sabiamente dijo Erich Fromm que si uno no se ama a sí mismo, no puede amar a nadie ni a nada.
A un lado de la cornisa está el título de
ex, honroso si los hay, pues implica un maravilloso pasado. Nos recuerda que ganar es posible. Al otro lado, un pozo sin fondo que la única palabra que nos devuelve en un eco incesante es "pesado". Sí, ser pesado, el peor riesgo para un corazón partido. Por suerte y con ayuda del santo padre (lo de santo se discute), vencí en mi personalísima batalla. No me dejé caer en la tentación, eliminé las ya sabidas falsas esperanzas y volví a mis pagos con la frente bien alta y el cuchillo entre los dientes, orgulloso de mi accionar.
Entonces, si yo con todo mi esfuerzo respeto estos límites que ayudan a la plena y sana convivencia: ¿Por qué la mujer que está en mi misma condición no puede hacer otro tanto? Hay límites gente, hay límites.

Aclaración: La repetición de la palabra límites tiene una finalidad artística dentro de la redacción, asique está absolutamente justificada.

*borrador de una semana atrás