jueves, junio 19, 2008

Inventemos el futuro

Esta propaganda se ganó que la considere una obra de arte. Independientemente de lo mentiroso y ecológicamente irresponsable que es Repsol, la publicidad como tal es una maravilla. La voz en off que dice lo que debe decir, la música se complementa perfectamente, las imágenes a las que no les falta ni sobra nada resultan impactantes, aunque sean simples golpes de vista, y el atisbo de consciencia que intenta transmitir es irreprochable. Magnífica.





Inventamos la rueda, descubrimos el fuego, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal. Inventamos los coches, las motos, los ceros y los unos, los abrazos y el abecedario. Inventamos los barcos, el calor en invierno, la imprenta, la ciencia... y la ficción. Inventamos Internet, la radio, el teléfono, las vacunas y la Novena. Hicimos imperios y revoluciones. Inventamos Manhattan, Macondo. Inventamos el fútbol y a Madame Butterfly. Pintamos a la maja vestida y desnuda. Hicimos catedrales, pirámides, aviones. Inventamos el rock, la penicilina, los telegramas, Dulcinea, el póker y el mus, los jardines de Babilonia y hasta Peter Pan. Si hemos sido capaces de todo eso. ¿Cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa?

Rosario siempre estuvo cerca

Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. (...) Hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

El sábado pasado frente a mis ojos se descubrió el monumento al Che Guevara, hecho con llaves de muchas personas, representando la unión, y orientado al norte, cruzando miradas con su equivalente en Cuba. Fue una fiesta popular. Vencimos el frío con aplausos, con recuerdos, con cariño. El amor de su hija Aleida nos llenó el alma y la música cubana nos despertó las enturmecidas articulaciones. Subió Biglieti al escenario, Jorge Falcone gritó "una que sepamos todos!" y comenzó a sonar "Hasta siempre comandante". Cantamos, aullamos, vitoreamos y nos emocionamos hasta las lágrimas. Y pensar que hay gente que insiste con que el che está muerto... Los hombres no son solo carne y hueso. Son ideas, sentimientos, acciones, historias, y muchas cosas más. Por eso decimos que el Che cumplió 80 años de vida, pues sus ideales permanecen hoy vigentes, y dan fuerzas a miles de jóvenes que siguen sus pasos.
El Che fue y es, sin lugar a dudas, el hombre nuevo.

martes, junio 10, 2008

Seguiremos adelante

Nada importa morir al cabo,
pues morir no es tan gran suceso;
¡malo es ser libre y estar preso,
malo, estar libre y ser esclavo!

Hay quien muere sobre su lecho,
doce meses agonizando,
y otros hay que mueren cantando
con diez balazos sobre el pecho.

Nicolás Guillén

Así lo leí en una pared del Colegio Arturo Umberto Illia, en Mar del Plata.
En ese instante me recordó al Coronel Aureliano Buendía.
Hoy, ya casi un año después, me lo vuelvo a encontrar en mi viejo cuaderno, perdido entre papeles, manifiestos, poemas, relatos, novelas, cuentos y frases.
El sábado se hace un merecido homenaje al Comandante en quién se inspiró García Márquez para dar mítica al Coronel.
Veremos si el viaje no se interpone con la familia.

jueves, junio 05, 2008

El milagro de dar vida

Corría el año mil novecientos treinta y dos, febrero estaba en pañales y los jacarandás lucían orgullosos sus violáceos pétalos sobre el diagonal. En una casita humilde, atrás de un almacén, entre algodones y agua tibia, un pequeño individuo sentía la hostil humedad del mundo por primera vez, y hacía lo posible por demostrar lo poco que le gustaba esta nueva sensación. Su emocionado padre pensaba en ponerle Raúl, como su abuelo, y proyectaba en él un inmenso futuro. No sabía que lo tendría que abandonar dieciséis años después, al detenerse su corazón.
El pequeño Raúl creció en el barrio del regimiento 7, siempre agitado por las eternas disputas entre radicales y peronistas, zurdos y derechos, azules y rojos. Aprendió el arte de ser feliz y vivió la gran vida que su padre había pensado para él. Seis veces cambió pañales con su compañera, una vez posaron flores sobre el frío mármol. De ese y mil otros modos el mundo le pegó cachetazos, pero inmediatamente siempre puso la otra mejilla.
Hoy, más de setenta y seis años después de aquel caluroso febrero, una manito diminuta se cerró sobre el índice de Raúl. Abuelo y nieta estuvieron unidos por un breve período de tiempo. Ese ratito da sentido a cada paso dado, a cada camino recorrido, a cada pared levantada.
Apenas unas horas después llegaría el más chico de sus hijos, con la noticia de que, finalmente, la mujer está esperando mellizos. Sacó la cuenta pidiendo dedos prestados: cinco hijos con sus parejas, nueve nietos de sangre y cinco más de corazón. Veinticuatro personas, más él y su mujer. La mayoría van a ir a mostrarle su cariño el día del padre.
"Vieja, vamos a hacer de lentejas para el que no le guste el mondongo. ¿Y qué tal si le ponés una patita de cordero además del chorizo colorado?"

Quiero ser como vos, abuelo.

Y después del punto se me escapó una lágrima, no lo pude evitar.

sábado, mayo 24, 2008

Una ayudita por favor

Vamos a innovar. Sí, pero con ganas eh, nada de mediocridades.
Como estudiante de ingeniería que soy, estoy atiborrado de ciencias exactas. Ahora, resulta que hay muchas ingenierías, y la que yo elegí (industrial creo que se llama) tiene también un par de las llamadas "ciencias sociales", pero aplicadas al tema este de las industrias, lógico. La primera de ellas con la que me tocó cruzarme es Humanística A, tres horas semanales, a las que no va nadie que haya sido lo suficientemente poco idiota como para aprobar el primer parcial y sentarse a esperar pacientemente el segundo, y con él, la promoción.
La cuestión es que el señor gordito que se la da de piola, que es el profesor, acorde a su ideología de que todos seamos recoooontra ingeniosos y pisemos la cabeza de todos los otros pobres diablos que no son tan vivos como nosotros, no se conforma con tomarnos parciales pelotudos. Quiere que tengamos una idea excelente que demuestre lo bien preparados que estamos para cuando llegue el momento de crear nuestra propia empresa, y así tener muchos empleados a quienes dominar, en vez de que nos dominen a nosotros.
Aparte: Un día el gordito que se la da de piola dijo esa frase tal cual yo la escribí acá. Al muchacho más estúpido de todos con los que curso se le ocurrió preguntar "por qué vamos a hacerles a otros lo que no nos gustaría que nos hagan a nosotros?" Todos los demás compañeros se ríeron de él, junto con el profesor, quien siguió con la clase como si nada. Ese día me sentí muy triste. El pibe sigue siendo un idiota, pero dijo una verdad que me sentó de culo. Y encima me hizo ver la manga de pisacabezas que me rodea. Me hice mil planteos, pero decidí seguir fiel a mi elección, porque creo que es lo que me gusta, aunque con muchas más precauciones. No quiero transformarme ni en un siervo del sistema, ni en un trepador que mejora su estilo de vida a costa de los de muchos otros.
Volviendo al tema: La idea que quiere que tengamos, tiene que ser original. Eso significa, que no se le haya ocurrido a nadie antes que a nosotros. Y además, como es lógico, tiene que ser útil. Cuanto más sencilla, mejor, porque demuestra más ingenio todavía. El problema es ¿Cómo se me va a ocurrir a mí algo que no se le ocurrió a un montón de gente a la que le pagan por inventar cosas así? Bueno, a arreglárselas. Nos dio como ejemplo el de una estudiante del 2007 que "inventó" una base blanda, no me acuerdo si de silicona, para los zapatitos de bailarina con punta de yeso, para que no se les lastimaran tanto los pies.
Por ahora, las ideas del grupo son las siguientes:
Un cajero automático, de esos que le dan plata a uno, con entrada usb (o algo así) para conectar un micrófono, entonces los ciegos lo manejan con la voz. Esto se le ocurrió a Nico.
Luis, el pescador bochófilo, pensó que sería necesario un aparatito que le diga a uno donde están los peces, para ahorrar tiempo, vio? Creemos que ya existe.
El
Tomy (si, adivinaron, es de Tres Arroyos) planteó la necesidad universal de un calentador de asientos de inodoro. Ríanse, dale, pero es la mejor idea con la que contamos. Admito, de todos modos, que yo también me reí mucho cuando nos la contó orgulloso, saliendo del baño al estilo far west.
A mi no se me ocurrió nada. Si alguno tira una puntita por ahí podemos hacer una linda madeja de hilo.
Y desde ya, muchas gracias por su colaboración.