Esta propaganda se ganó que la considere una obra de arte. Independientemente de lo mentiroso y ecológicamente irresponsable que es Repsol, la publicidad como tal es una maravilla. La voz en off que dice lo que debe decir, la música se complementa perfectamente, las imágenes a las que no les falta ni sobra nada resultan impactantes, aunque sean simples golpes de vista, y el atisbo de consciencia que intenta transmitir es irreprochable. Magnífica.
Inventamos la rueda, descubrimos el fuego, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal. Inventamos los coches, las motos, los ceros y los unos, los abrazos y el abecedario. Inventamos los barcos, el calor en invierno, la imprenta, la ciencia... y la ficción. Inventamos Internet, la radio, el teléfono, las vacunas y la Novena. Hicimos imperios y revoluciones. Inventamos Manhattan, Macondo. Inventamos el fútbol y a Madame Butterfly. Pintamos a la maja vestida y desnuda. Hicimos catedrales, pirámides, aviones. Inventamos el rock, la penicilina, los telegramas, Dulcinea, el póker y el mus, los jardines de Babilonia y hasta Peter Pan. Si hemos sido capaces de todo eso. ¿Cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa?