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sábado, mayo 23, 2009

Catarsis nocturna

No me dejaron entrar a dos (no a uno, a dos) pooles, por tener alpargatas.
Hacía calor, estuve toda la tarde en short y alpargatas. Para salir a la noche me puse un bermudas de jean y una remera decente. Aún así, no me dejaron entrar.
Es increíble, no sé qué problema tiene esta sociedad con la imagen. Necesitamos una revolución cultural lo antes posible.

Por cierto, los barcitos de 17 y 71 tienen toda la onda que el resto de la ciudad no tiene, salven ellos. Ahí sí me dejaron entrar y hubo fiesta.

Salud.

viernes, abril 18, 2008

Mejor... Imposible!

Primero que nada, mil gracias a los que me saludaron por mi cumpleaños.
Después: estoy bajo el leve efecto de un cuba libre, mi trago favorito, el primero perfectamente legal de toda mi vida, además tengo el sopor digno de quien tuvo un día agitado, asique perdonen imperfecciones de este texto. Todavía hay algunas serpentinas, muchos "muertos" y bastante quilombo abajo, ¿Pero a quién le importa?

Hoy me desperté cinco veces, negándome rotundamente al estudio y leyendo mensajes varios de feliz cumple. Finalmente, fui a la facultad y rendí humanística A, nada grave, creo que apruebo.
Una mañana tranquila, terminamos de rendir a las 12 y media, y estuvimos haciendo tiempo (ping pong y metegol) hasta las 4 de la tarde, horario en que se hizo la revisión del examen de química A. ¿Y saben qué? ¡Me saqué 87! Eso significa que con la mínima nota de 40 en el segundo parcial, promocioné la materia. Rebosante de gloria académica, fui a lo de mi cuñada para encontrarme con ella y mi hermano. Un día normal, hasta ahí, tal como había sido planeado. Excepto por eso de recibir muchísimos mensajes de feliz cumple, correctamente agradecidos todos. De todos excepto de mi mejor amiga. Nos fuimos los tres al ciber a jugar al Battlefield, diversión común entre Nahue y yo cuando estamos al pedo. Tres horas jugamos, porque mi hermano tenía muchas ganas de jugar. A eso de las 9 de la noche decidimos irnos los tres a casa para ver una peli tranquilos y dormir mucho. Una hora más perdimos buscando las llaves que Nahue perdió y viajando en micro, yo todavía con la mochila de la facultad, desde la mañana que no volvía a casa.
Qué va que cuando llegamos mi cuñada, mi hermano y yo a mi casa escucho corridas en la planta alta, que al ser de madera se escuchan desde la vereda. Imagino que están los amigos de mis hermanos menores, nada raro. Entro a casa después de lidiar con la llave que mi vieja dejó mal puesta del lado de adentro, y veo todo apagado. Mi hermano y mi cuñada se besan. Mientras les digo "dejen de apretar pelotudos" pienso en años anteriores, en los que mi vieja apaga la luz y cuando la prende están los 4 integrantes de mi familia cantando alegremente "feliz cumpleaños" con una torta de crema y frutilla, mi favorita, entonces me adelanto para recibir el agasajo.
Sin embargo, cuando me acerco a la puerta veo a mi segundo padre, Jo, levantando un nenito y escondiéndose. Abro la puerta y caen sobre mí las serpentinas, se escucha un atronador "feliz cumpleaños" de muchas voces, y a partir de ahí todo es euforia. Recuerdo que vi venir a Mari, mi mejor amiga, corriendo como un rayo a abrazarme, como si hubiera estado esperando ese momento todo el día. Y también al Pocho, asomándose desde atrás del sillón, con un vaso de cerveza en la mano y la firme intención de hacerme sentir querido. La cara de More, que estaba como fuera de contexto, un compañero de la facultad que nada tiene que ver con el rústico estilo de mi casa, pero estaba ahí, lo creyera o no, porque es copado. Los chicos del colegio, juntos comiendo pizza, esperándome tranquilamente. Euge, ahí sentada obligada por sus sentimientos, y no por otra cosa. Todos, todos estaban ahí con el único objetivo de hacerme feliz a mí. Repartí como 30 abrazos, tantos como personas había, y el más lindo fue con mi hermano, que nos peleamos hace una semana, y hoy me hizo esto, para demostrarme que a pesar de todo es mi hermano, y es un gran tipo.
Disfruté de una noche maravillosa, entre tragos, amigos, charlas, llamadas y mensajes. Feliz, simplemente. Nunca creí que le importara a tanta gente lo suficiente como para tomarse tantas molestias por mí, realmente me sorprendieron.
Ahora ya no queda nadie, pero tuvimos tiempo de organizar una salida para mañana con mis amigos, y hace rato que está organizada la del sábado con la parte paterna de la familia, y también la del domingo con la parte materna.
En fin, estoy emocionadísimo, llorando de felicidad, no es para menos.
Igual, 18 años no se cumplen todos los días. Mi cumpleaños no terminó hoy, mi cumpleaños termina el domingo, es un cumple de varios días, como los de los gitanos.
Porque esto señores, esto recién empieza.