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miércoles, julio 29, 2009

El derecho a la alegría

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropien las cuevas de Alí Babá... Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

El país gris, el país triste, habla un lenguaje calandraca. Es el lenguaje de la impotencia nacional, típico de los tiempos de desaliento que han seguido a los años del terror. Estamos todos aburridos de escuchar consignas y discursos que masturban a los muertos. La energía creadora se desarrolla haciendo, y haciendo juntos. La militancia juvenil no languidece por falta de ganas, sino por falta de acción. ¿Hasta cuándo vamos a seguir ofreciendo tristeza a los tristes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir vendiendo arena en el desierto?

Eduardo Galeano

viernes, junio 19, 2009

Cara y cruz

En el micro, volviendo a casa:

Un muchacho me pide la hora, tendría a lo sumo 25 años, estaba con la que supuse sería la novia, sentados ambos al lado de mi amigo y yo. Se la digo con gusto, porque casualmente tengo el celular en la mano. Después de escucharme, me mira con los ojos húmedos y me dice "Gracias che. Estoy re contento, voy a ser papá."

Parado en una esquina con Rosita, esperando al semáforo:

Veo que viene caminando un grupo de pibes, ni por casualidad mayores de edad, uno de ellos hablando por celular, gritando cosas inentendibles a la distancia y los demás riéndose, aparentemente de él. Cuando cruzan la calle por la que yo voy, escucho lo que el teléfonoparlante dice: "Sos una hija de puta, pendeja de mierda, forra, no podés haber quedado embarazada."

miércoles, abril 22, 2009

Extrañamente sin publicar

Los Hombres sensibles de Flores tienen decidido que solo los
sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo
que llamamos el presente y la realidad.

Hoy quedó demostrado que para encontrarse (o no), hay que salir al sol.