Estoy recontra podrido de varias cosas que paso a enumerar:
Primero que nada, si me equivoqué de carrera es MI PROBLEMA. Estoy por ir a terapia para decidir qué hacer al respecto, pero la actitud que toman NO AYUDA. Cada vez que discuto empedernidamente algo me saltan con "ay, deberías seguir derecho". Si estoy leyendo un libro me preguntan por qué no seguí letras. Si cuento que trabajo en un barrio, debería estar estudiando trabajo social. Les voy a meter una sandía en el orto y después me hago cirujano plástico, forros.
Si a la gente le molesta que yo discuta cualquier cosa, que la gente se currrrrrrrrta. Voy a seguir discutiendo absolutamente TODO lo que me parezca discutible. Y si quieren que me digan soberbio, testarudo o necio, lo que yo tengo es convicción y jamás voy a dar el brazo a torcer frente a argumentos fofos e insustentables.
Métanse el "mejor que no fuiste" en el culo letra por letra, yo quería ir a la cancha, y estoy más triste por no haber ido que por haber perdido. (Me quedé sin entrada, aclaro para los que no saben)
La tranquilidad es una virtud, no tienen por qué criticármela. Si ustedes son una manga de tensos, histéricos y ansiosos no es mi culpa. No voy a desesperarme solo porque les moleste mi paciencia. Además, si te ponés nervioso o te apurás, las cosas te salen mal. Mejor conservar la calma en cualquier situación, no te sirve de nada preocuparte.
Ojo, siempre lo intento pero no siempre me sale, no se crean que soy un iluminado.
Uniendo todo lo anterior, putear, quejarse, protestar y discutir son hábitos totalmente sanos. La gente implosiva es peligrosísima. Por ahí en algún momento uno se va de boca, pero es el precio de lo que algunos giles llaman "la paz interior". Yo me siento bien conmigo mismo (pocas cosas hay TAN importantes) solo si puedo quejarme cuando me surje la necesidad. Si les molesta que proteste, háganse cojer por varios burros.
En fin, qué bien me hizo escribir todo esto. Si se me ocurre algo más después lo escribo.
Por las dudas, aclaro que todos estos temas fueron discutidos con sus debidos sujetos (en mejores términos, claro), pero aún así necesitaba reeditar y pasar en blanco mis frustraciones.
Ah, miren qué loco lo que estamos armando.
Listo, terminé. Lindo domingo, no?
Igual soy del lobo, carajo.